¡Vámonos a "La Chingada"!
17 de febrero de 2012
Las mujeres son de martes y
los hombres de viernes. Florestán
Desde hace años, cuando Andrés Manuel López Obrador andaba de
candidato del PRD al Gobierno del Distrito Federal, me había
hablado de su destino manifiesto: algún día se iría a La
Chingada.
Al referirse a ese destino, lo hacía con una mezcla de añoranza.
Cuando esto acabe me voy a ir a La
Chingada,
me repetía.
Como jefe de Gobierno, las veces que nos reunimos, algunas de
ellas a comer, la conversación acababa en ese puerto: La
Chingada, siempre presente en su agenda.
Por eso no me extrañó leer ayer en MILENIO y
más tarde escuchar la grabación de su encuentro, el miércoles
por la noche, con los desarrolladores urbanos que estuvieron tan
cerca de él durante su gobierno.
López Obrador, en la confianza de la intimidad, era una reunión
privada, le habían dicho, recordó que hace años, en casa de uno
de estos empresarios de la construcción, se lo había dicho.
—¿Te
acuerdas —dijo dirigiéndose a uno de ellos— que en tu casa dije
que si la elección era limpia y libre me iba yo a ir, si perdía,
me iba yo a ir a la chingada? ¿Te acuerdas? Sí, ahora sí —les
dijo.
Entiendo perfectamente la excitación de los reporteros que
escuchaban por una bocina las palabras de López Obrador: si
pierdo me voy a La Chingada.
Yo también hubiera gozado la nota y peleado la principal.
Lo que pocos saben es que La
Chingada es
una quinta familiar en un paraje de Palenque, en Chiapas, para
él llena de recuerdos y, por lo que contaba de ella, de
tranquilidad, que sería como el retiro del guerrero, a pesar del
resonante nombre.
Al salir de la reunión, los reporteros, que habían oído todo, lo
abordaron y él, sorprendido, dijo: Se
supone que era una reunión privada…
Debo añadir que lo único que me llamó la atención de su
conversación con los empresarios fue el reconocimiento de que
está muy
cansado: tengo menos vigor, aunque lo igualó con su mayor
experiencia.
Por lo demás, dejó el mensaje: ¡Vamos
a La Chingada, que también es un edén!
Retales
1. DESTIEMPO. En una expresión de la incertidumbre electoral que
vivimos, el Consejo General del IFE estableció las directrices
de la veda electoral... cuando ya había iniciado;
2. VEDA. Una de las ventajas de la reforma electoral son los 45
días de abstinencia electoral; seis semanas en las que no vamos
a escuchar los discursos de precandidatos ni de dirigentes de
partidos. Lo único que falta es que retiren el muladar de la
propaganda electoral, que viola leyes ambientales y el decoro
urbano, y
3. TEXAS. En el proceso que se le sigue en Texas a Javier
Villarreal, ex tesorero de Humberto Moreira, podrían citar a
éste a declarar.
Nos vemos el martes, pero en privado.
lopezdoriga@milenio.com