La vida
es como el mar: una
ola tras otra.
Florestán
No
recuerdo que un secretario del gabinete presidencial hubiera
tenido que recurrir a los malabares de los que hizo gala Alonso
Lujambio durante la conferencia de prensa del pasado viernes 13
sobre la Estela del Bicentenario.
Si lo ven
los scouts
del Cirque su Soleil se lo llevan.
En su rol
de vocero de la comisión, o lo que sea, del Bicentenario, salió
a defender el retraso de 15 meses en la construcción de ese
monumento a los 200 años de Independencia.
Cuando el
encargado de las fiestas, José Manuel Villalpando, habló de esa
estela de luz, dijo que todo iba conforme lo programado
y que el Presidente de la República la inauguraría este 16 de
septiembre.
No fueron
pocas las voces que señalamos el atraso y la inconformidad con
el espacio dedicado a la estela, a la entrada del
Bosque de Chapultepec, rompiendo la simetría del Castillo con el
Paseo de la Reforma, lo que, claro, ignoraron.
La
siguiente información oficial que tuvimos de dicha estela
fue la del viernes, ya a través de Lujambio, correspondiéndole
defender lo indefendible y hacer racional lo irracional: el
retraso en la obra por errores de cálculo y el disparo al doble
de su presupuesto.
Es
dramático leer la transcripción de su declaración y sus trabajos
para justificar el tipo de acero, la transparencia del cuarzo y
la seguridad de la obra, lo que debían haber previsto desde el
principio y no se hizo.
Ya le
contaré mañana sus esfuerzos, ya convertido en ingeniero, para
explicar los ajustes en pesos y contrapesos, resistencia y
durabilidad, urbanismo y ráfagas de viento, cimentación y muros;
profundidad, estructuras y esbeltez; columnas, tonelajes y
diámetros; espesor, paredes y sintonizadores, y para justificar
el retraso declarar que el gobierno no va a apresurar la
obra, porque eso sería un acto de irresponsabilidad.
Y
pregunto, ¿qué no lo es también el que la obra referencial del
Bicentenario no haya estado a tiempo?
Lujambio
intentó, sin éxito, era imposible, convertir un acto de
irresponsabilidad en uno de responsabilidad.
Y eso está
cañón hasta para él.
Retales
1. FILO DE NAVA. César Nava no reveló nada. Estaba descartado
para repetir en el PAN y no se diga para la sucesión
presidencial. Su declaración sólo anuncia que se ha abierto la
carrera por la presidencia del PAN. Y nada más;
2.
RESPALDO. Nadie puede entender a Manuel Añorve sin Manlio Fabio
Beltrones. Basta decir que la plenaria de los senadores priistas
la cambió su coordinador de Tijuana a Acapulco, en un
espaldarazo a su candidatura al gobierno de Guerrero; y
3.
¿REGIOS? Al asesinato del alcalde de Santiago, en Nuevo León, el
atentado, aparentemente si motivo, a guardias de seguridad de
FEMSA con un saldo de dos muertos. ¿Y luego?
Nos vemos
mañana, pero en privado.