“Ojalá que
Enrique Peña Nieto sea el candidato del PRI a la Presidencia...
tiene ‘mandíbula de cristal’”.
Así ha
contestado a cercanos el actual secretario de Hacienda, Ernesto
Cordero, cuando le preguntan: ¿cómo ganarle al gobernador del
Estado de México? Algunos de ellos lo han revelado a este
reportero.
“Mandíbula
de cristal” es un término que se aplica a aquel boxeador que no
resiste un golpe en el mentón porque cae noqueado. ¿Hay algún
expediente fiscal o bancario del político que hoy aparece en
primer lugar de las encuestas rumbo al 2012 capaz de derribar a
Peña Nieto? ¿Un folder de asuntos personales que puedan
significar un misil político destructivo que lo descarrile? ¿El
golpe será contundente, aniquilador, como a su antecesor, Arturo
Montiel?
El
secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, tiene muchas ganas de
ser el próximo presidente de México. Los más recientes cambios
en Los Pinos parecen alinearse a su favor; en especial, la
salida de Patricia Flores, principal impulsora de las
aspiraciones de Alonso Lujambio, secretario de Educación
Pública. Tras su renuncia, quienes tomaron el mando del staff
calderonista son, sobre todo, partidarios de Cordero en la lucha
por la candidatura presidencial panista. Está en el interés del
PAN y del gobierno federal que cuando arranque la carrera por la
sucesión no haya un caballo “sobreadelantado”.
En ese
mismo interés converge el jefe de Gobierno del Distrito Federal,
Marcelo Ebrard, quien ha ido ganando posiciones de poder y
presión en el interior del PRD. Es él uno de los principales
impulsores de una alianza PRD-PAN en busca de la gubernatura del
Estado de México. El plan consiste en “bajarle los humos” a Peña
Nieto por dos vías: ganándole la elección (lo que dejaría muy
mal parado al mexiquense frente a los priístas de todo el país y
complicaría, si no haría imposible, su postulación como
candidato a la primera magistratura) y nombrando a un procurador
que se dedique a escarbar en las cuentas del gobierno de Peña
hasta encontrar números que lo pongan en problemas.
Ya sin
contar los otros panistas, perredistas e incluso priístas cuyas
aspiraciones pasan porque el gobernador de la entidad más
poblada del país no mantenga los niveles de intención de voto
que le siguen marcando las encuestas.
“Sin 2011,
no hay 2012”. Así suele contestar Enrique Peña Nieto a quienes
le preguntan de sus aspiraciones presidenciales. Se refiere a
que primero debe ganar a favor del PRI la sucesión en el
gobierno del Estado de México y luego pensar en Los Pinos.
Y hacia
esa contienda están enfocadas las baterías.
SACIAMORBOS
Muy
renunciada, pero muy actuante.