¿Soltará
Calderón la sucesión de 2012? Que no habrá alianza para el
Edomex
El
sacrificio del jefe del PAN parece no tener pies ni cabeza a
quien, por órdenes superiores, se envió al lugar más cercano a
la muerte política. Y todo a pesar de que César Nava hizo la
hombrada de arrebatarle al PRI los gobiernos emblema de Oaxaca,
Puebla y Sinaloa.
La
pregunta es si Nava resultó tan buen estratega como anuncian los
triunfos azules en las pasadas elecciones. Lo menos que
esperaría el jefe azul debía ser un jugoso premio político. Pero
no, ayer no sólo fue obligado a no buscar la reelección como
presidente del PAN, sino a comprometerse a que no buscaría la
candidatura presidencial por ese mismo partido. Eso sí, Navita
sólo conducirá las elecciones para renovar los gobiernos de los
estados de México, Guerrero, Baja California y Nayarit.
Es decir,
que para Nava, agosto de 2010 será lo más parecido a la muerte
política. ¿Por qué? Porque él mismo dijo que una vez fuera del
PAN, regresaría a su cargo de diputado. Y punto. Todo ello,
claro, en forma independiente a que el PAN pudiera ganar —con
nuevas alianzas—, las elecciones de los estados de México,
Guerrero, Baja California y Nayarit.
Y no,
parece no tener sentido la decapitación de Cesar Nava. Claro, a
menos que la cabeza del jefe del PAN haya sido la ofrenda que
entregó el presidente Calderón al PRI; partido que se dijo
agraviado por el gobierno azul y por el PAN —antes, durante y
después del pasado 4 de julio—, y que en voz de su dirigenta,
Beatriz Paredes, reclamó precisamente la caída de Nava, a cambio
de diálogo entre PRI y PAN.
En efecto,
la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, reclamó la cabeza de
César Nava, luego del asesinato del candidato del PRI al
gobierno de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú. Dijo: “Siempre
hemos estado dispuestos a dialogar, pero con liderazgos
legítimos y no fruto del oportunismo que bregan en la borrasca
de aguas tormentosas para ver si recomponen sus
posicionamientos, cuando ha sido precisamente la
irresponsabilidad y el cortoplacismo, el querer ganar a
cualquier costo, lo que ha enturbiado el debate y envilecido a
la política”.
A esa
advertencia —formulada el 29 de junio pasado—, vino la derrota
del PRI en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, y el triunfo de Nava en las
alianzas motejadas como “contranatura”. Luego siguieron la
ausencia del PRI en los Diálogos por la Seguridad, en el Campo
Marte, y el reclamo del propio PRI para que el Presidente
dialogara en la casa del Poder Legislativo a propósito del
cuarto Informe de Gobierno.
En pocas
palabras, resulta que el PRI dejó “chiflando en la loma” al
gobierno de Calderón. Y apenas ayer, de manera repentina, César
Nava anunció que no buscará la reelección en el partido azul, y
tampoco buscará ser candidato presidencial. Eso sí, bajo su
responsabilidad estarán las elecciones a llevarse a cabo entre
enero y marzo de 2011, que incluyen la renovación de los
gobiernos de estados como México, Guerrero, Baja California y
Nayarit.
¿Por qué
“darle cuello” a César Nava cuando se supone que fue el gran
ganador de julio pasado?
Son muchos
los indicios de que Felipe Calderón habría entregado la cabeza
de Nava al PRI, a cambio de restablecer el diálogo con dicho
partido. Pero la maniobra podría resultar redonda si, al mismo
tiempo, la salida de Nava del PAN abre la posibilidad de que se
abra el juego real para seleccionar al candidato presidencial
del PAN.
En
cualquier caso, cuando se le ordenó a César Nava no buscar ni la
reelección en el partido y menos la candidatura presidencial,
también se le habría instruido para arreglar los entuertos
creados. Es decir, que el propio César Nava —el creador de las
alianzas “contranatura”—, será el mismo que se encargue de
impedir las alianzas en el estado de México, entre otros
procesos electorales, y de resolver la purga emprendida contra
Manuel Espino. En pocas palabras, de repavimentar el camino del
diálogo del gobierno con el PRI, y detener la debacle al
interior del PAN.
¿Todo lo
anterior quiere decir que Calderón sacará las manos del PAN y de
la sucesión presidencial, como muchos suponen? La respuesta no
admite dudas. No, Calderón no soltará el control del partido y
tampoco el de la sucesión. En todo caso, abrirá el juego
intramuros del partido azul para dar paso a un “aterrizaje
planeado” y controlado de la selección del candidato
presidencial azul. Luego, en otro proceso, empujará al que
resulte su candidato. Claro, si es que resulta candidato el
“delfín” del presidente Calderón.
EN EL
CAMINO.
Jorge
Castañeda pregona, recio y quedito, que Marcelo Ebrard no será
candidato presidencial de la izquierda. Al tiempo, la profesora
Gordillo da señales claras de que Marcelo es su preferido. Los
tiempos de “todos contra todos”. Porque todos tienen su
corazoncito para 2012. ¿O no?