Es hora de cerrar el Hotel Los Ángeles
20 de febrero de 2012
Este sábado por la mañana, Araceli salió de la casa refugio
rumbo a la escuela. La aguardaba a una cuadra un hombre con un
puñal que la sometió y subió a un coche con varios tipos. Se la
llevaron al Hotel Los Ángeles, en el número 40 de Félix Gómez,
colonia Guerrero.
Araceli (he cambiado su nombre por razones obvias) tiene 24
años. Viene de la zona de Tenancingo, Tlaxcala, capital nacional
de los esclavistas sexuales. Muy joven fue capturada por una red
de trata de personas. La vida le regaló una escapatoria. Se
refugió en un centro de atención especializada. Y ahí iba.
El Hotel Los Ángeles tiene una desmedrada fachada amarilla y un
anuncio de “Cuartos con TV”. Fue sujeto a juicio por extinción
de dominio, pero por lo visto ganó.
Araceli narra que vio niñas de 12, 13 años; oyó sus gritos y
llantos. En uno de los cuartos la esperaba un tipo siniestro,
drogado. La aventó a la cama a la voz de “por andar denunciando
al jefe”. Sacó un celular y le marcó a alguien para decirle:
“Compa, ya la tengo, te la llevo a Tena después de probarla”.
Vas a sufrir, le advirtió. En un descanso, ella tomó el celular
que traía en subrasiere y marcó al 066. Sé que no suena
muy verosímil, pero en el infierno de Araceli sigue habiendo un
Dios. Llegaron patrullas de Seguridad Pública. Mientras ella
clamaba: “¡Llévenme, por favor!”, el tipo siniestro gritaba que
era su novia. De nada le sirvió.
En la Cámara de Diputados está todo listo para que mañana se
apruebe, por aclamación, la Ley contra la Trata de Personas, que
castigará con severidad la cadena entera: del enganchador al
consumidor.
Mañana puede ser un gran día. Ya es hora de cerrar los hoteles
Los Ángeles.